uno trata de acompañarla con lo que sea, pero nada sacia, nada de lo que queremos llega.
seguimos esperando, y las esperanzas empiezan a fallarte. y cuando estas en el piso, solo, con la mano extendida, esperando que alguien, alguien, cualquiera, quien sea...no importa quien, importa que alguien la tome. sin preguntar por que estas en el piso, solo te toma la mano y te levanta con fuerza, para asegurar que estes estable, que retomes tu equilibrio.
nunca llega. y te pasan por al lado, te miran con pena, con lastima, pero no te levantan. siguen de largo. y uno sigue esperando, aferrandose de esas pocas esperanzas que a uno le quedan.
perdes la paciencia. pero no te rendis.
no queda otra. no va a llegar.
sera que estamos destinados a esperar toda la vida?
sera que uno espera algo que en realidad nunca existio?
no, en este mundo no te van a levantar. te van a seguir pasando de largo, mirandote con lastima, y sintiendose agradecidos al saber que no son ellos los que estan en el piso.
ya va a llegar.
esa mano que buscamos.
ya va a llegar.
a veces recuerdo.
recuerdo y extraño.
el beso robado, el abrazo del final.
ya esta. no lo voy a encontrar nunca mas.




1 comentario:
Casandra vio a hombres y mujeres
dormitando en sus burbujas
tras las máscaras del miedo.
Mas también vio la luz del alba
asomar por la cancela que nadie jamás abrió.
Supo que aún quedaban esperanzas,
que otros sueños la esperaban.
Casandra habló a todos de sus sueños
mas nadie la oyó.
Nadie creyó en Casandra y sus visiones
y la gente sólo vio en su augurio delirio y locura.
La condenaron a vagar perdida y sola.
Herejía es mostrar la verdad descarnada y desnuda.
Abandonada, tras los años la encontró
un muchacho que andaba buscando esperanza y respuestas.
Casandra habló con pasión de sus presagios
y de la luz del amanecer brillando tras la puerta.
- Creo en ti Casandra. No estás loca.
Se besaron y en su boca florecieron madreselvas.
-Dulce Casandra, ponte de pie.
-Yo te he conocido antes. Quizá te soñé.
Hay quien duda ya y cree en la leyenda.
Juntos buscarán la puerta.
Dulce mañana.
Yo, no sé tú...
creo en Casandra.
Ismael Serrano.
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