7.12.07

exigencias.

una vez terminada la cena, el dil comenzo con una simple pregunta: "y que paso con ese chico que vino una vez a comer a casa?". lo primero que me salio decir fue: "que chico??". yo sabia muy bien de que chico me hablaba, pero queria sentirme 'importante' e 'indiferente' si parecia que ya lo habia olvidado. "ese con pelito largo", respondio. la otra, que estaba viciando en la maquina, terminando de hacer sus planes para una salida a un cierto cantobar, grito su nombre. fue ahi en donde estuve obligada a dar ciertas explicaciones de por que "este chico" aparecio una sola vez por casa y nunca volvio.
con el, nunca toque este tipo de temas. recuerdo una sola vez en donde si lo hice. en ese entonces aun estaba con el cheti-rubio. empezamos a hablar del tema, muy por encima, pero me daba no se que hablarlo justamente con el. siempre lo vi como una persona con asuntos mas importantes y problemas mas profundos como para tener que lidiar o escuchar los mios. pero hoy, decidio hablarlo.
le respondi con un tono casi soberbio: "ah si, ese chico. por una cosa u otra, simplemente no se dio". permanecimos en silencio, y me deschavo mi angustia. lo empece a hablar, le conte que habia pasado, como se fueron dando las cosas, que problemas barra inseguridades me generaban ciertas situaciones, etc. etc.
cuando termine, me dijo exactamente lo que yo pensaba desde un principio con respecto a "este chico", "no estaba preparado para una relacion". me senti comprendida.
en un momento, me salio un comentario particular, no recuerdo bien como lo dije, pero era algo asi: "yo no necesito mucho para ser feliz, no soy una persona exigente". creo que fue ahi donde su cabeza hizo click. me miro con cierto asombro. "yo creo que si. sos una persona MUY exigente" (notese el enfasis en la palabra MUY). me explicaba que quizas exigia demasiado, que por lo menos eso podia ver el. ahi, ya no entendia de que me hablaba. al carajo se fue la comprension. me decia que a veces uno exigia a los demas la misma cantidad de lo que uno daba. que no estaba mal, pero que a veces, eso era lo que alejaba a las personas. la 'manera' en la que exigimos.
de ahi en mas, lo unico que respondia era "puede ser" (esas dos palabras son muy suyas, es muy normal escucharlo al Palladino mayor repetirlas sin cesar. olvidate de escucharlo decir "si, tenes razon", o "es verdad". note que yo tambien las comence a utilizar con frecuencia).
llego un momento en donde mi mente se escapo. escuchaba pocas de las tantas palabras que me decia. apoye mi cara sobre mis manos abiertas. empece a repetir una y otra vez que el no entendia nada, y cuan equivocado estaba. las lagrimas caian solas, como siempre lo hacen, nunca las logre controlar. "que te pasa?", me preguntaba preocupado y como con miedo a haber dicho algo que provocara esa reaccion en mi.
le trate de explicar todo lo que habia ocurrido, que yo habia dado, que me habia quedado con mucho para dar, que todos me repetian que quizas yo debia comprender mas y que sin embargo, nadie me comprendia a mi. volvi a sentir la misma angustia que senti aquella tarde del 29 en el mes de octubre. "vos no lo superaste todavia.", dijo con certeza. cuanta razon tenia.
al verme llorar, se dio cuenta de que nos esperaba una larga charla, como las nuestras siempre fueron. son pocas las que tenemos, pero nunca dejan de ser extensas. lo unico que le salio para tranquilizarme fue: "queres que prepare unos mates?". esas palabras son magicas. sus mates son especiales, entonces accedi.
una vez que se fue mi hermana, lo acompañe en la cocina.
charlamos de mucho, no solo de mis diles, sino de los suyos tambien. me angustie, le hice preguntas que hacia rato tenia encanutadas dando vueltas en mi mente, pero que nunca habia reunido el suficiente coraje para preguntarselas. me lleve sorpresas, me angustie con otras...le hable de mi enamoramiento con la soledad, de mis ansias y de mis ganas de vivir sola, para poder sentirme tranquila, en mi espacio, y en paz. le hable de la satisfaccion que la soledad me daba. concordo conmigo, pero aun asi me advirtio que tiene pros y contras...
hablamos de las cosas que debiamos cambiar, asumimos defectos que compartiamos (por eso chocamos con tanta frecuencia)... volvimos a tocar el tema de las exigencias, el tema del enojo...
siempre me hicieron ironicamente 'bien' esas charlas... en realidad me dejan maquinando, y al final de cuenta termino angustiada. pero mas angustiada quede cuando me hablo de sus problemas. y yo que pense que YO venia con las manos llenas, me di cuenta que sus problemas eran mas grandes que los mios. yo sabia que algo lo venia atormentando, lo notaba extraño hacia unos dias ya. dijo, "estoy infeliz". creo que esas son justamente las dos palabras que una hija no quiere escuchar de ninguno de sus padres. no pude evitar sentirme un tanto responsable.
note que mucha gente que tenia a mi alrededor estaba infeliz, no hacia falta que lo dijeran, se notaba con claridad. llegue a la conclusion de que no habia una sola persona que yo conociera que estuviese feliz. otra vez caian las lagrimas, esta vez dentro del mate. ya era un mate triste, salado.
en fin, me siguio hablando de como el evitaba pensar en su infelicidad ocupando su tiempo en otras cosas, actividades, trabajo y remarco el hecho de que hoy llego a casa a las 10 de la noche del laburo, como para que entendiera a que se referia. me acorde de blaise pascal, y de cuanta razon tenia.
lo unico que yo pensaba era cuanto deseaba que no me tocara vivir asi, con actividades y cosas materiales que ocupasen mi tiempo para no tener que pensar en mis diles.
senti miedo, no a estar sola, sino a conformarme y dejar de exigir lo mejor para mi vida.
hablamos mucho. espero que le haya hecho tanto bien a el como me lo hizo a mi.
para cerrar nuestra charla, me cito una frase de un libro, del Tao Te King, el siempre lo lee:
"los 24 rayos que convergen en el centro, hacen que la rueda gire..."


se despidio con un saludo en mi mejilla, me apreto con su mano el hombro (esa apretada de hombro que representa lo que para cualquiera seria una caricia), y se fue a dormir.


sin duda me dejo maquinando, pero en ese momento no podia dejar de pensar en cuanta falta me haria el dia que el ya no estuviese conmigo.

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